sábado, julio 30, 2005

No es Fácil ser un Ángel (X)

Finalmente y después de mucho divagar sin sentido, tomamos la determinación de que el mejor lugar para ver qué pasos seguíamos, era el Castillo. No solo porque ahí teníamos nuestras computadoras sino que además contábamos con la gran biblioteca del lugar que contenía muchos volúmenes sobre historia angelical y, además, había mucha historia de los hombres en ella. Por otra parte no estaría demás pedirle ayuda a Milton si es que éste estuviera disponible.
Preparamos unos mates y llamamos a “Torta Frita Express”. Si bien en nuestro mundo jamás llueve ya que estamos más allá de las nubes, al poner Crónica TV vimos que en Buenos Aires llovía a cántaros.

¡Hoy es un muy buen día para comer tortas fritas! – exclamó Iael – llueve en la Tierra

No lo dudamos. Pedimos una docena y la acompañamos con otra de pastelitos, mitad batata, mitad membrillo.

Germán y Poly habían adquirido cierta autonomía. Después de aquel llamado el día de Pascuas, habían vuelto a hablarse en un par de ocasiones más. Aunque faltaba la decisión de encontrarse. Esta vez sería un poco más sencillo juntarlos, ya que contaba con las “Flechas del Amor” de Iael.
Los Ángeles del Amor, en cada una de nuestras misiones, tenemos un número de flechas limitado que va incrementando o disminuyendo en cada trabajo según nuestra efectividad en la tarea anterior, el mínimo es de seis saetas. Si bien mi primera misión, finalmente, fue desastrosa, la academia decidió mantenerme el número y no quitarme ninguna. Mis seis flechas, sumadas a las de Iael, daba un total de doce tiros, lo cual era más que interesante.

No teníamos muchas opciones debíamos bajar a la Tierra para provocar el encuentro, pero no lo hicimos directamente hasta el suelo. Después de tomar mate y comernos más de la mitad de lo pedido; cada uno tomó su arco, las flechas, el carcaj, sincronizamos los relojes y cada uno tomó su handy.
Iael viajó rumbo al barrio de Villa Urquiza donde vivía Germán. Yo tomé el camino del Barrio de Caballito, allí paseaba su belleza Poly.
En este caso las flechas no tenían que impactar juntas, la de Iael debía clavarse en el pecho de Germán tres o cuatro segundos antes que la mía en el de Poly. Esto era para que El muchacho hiciera la propuesta y ella tuviera tiempo de responder. De lo contrario corríamos el riesgo de que ella respondiera a una pregunta jamás formulada, esto podía tener consecuencias que es imposible saber a dónde podían llevarnos. Si ella decía “Sí” o “No” a algo que Germán ni siquiera había preguntado, él le hubiera dicho “Sí qué” o “No qué”, “¿Cómo qué? ¿qué me preguntaste?” “Nada te pregunté” “¿Vos me estás diciendo que estoy loca? Ahora resulta que yo te escucho y vos no hablás” “¿Quién dijo que estás loca?” “Me das a entender eso” “¿¡YO?!” “¡Sí, vos!” “¡Estás loca Poly!” “¡Andá a cagar, Germán!” Línea muda. Como siempre y más que nunca deberíamos ser precisos.

El llamado de Germán se hizo en el momento justo y nuestras flechas salieron disparadas cual reloj suizo. Primero la de Iael, y dio en el blanco, el corazón

- ¡Quiero verte, Poly! ¿Qué te parece si nos encontramos?
- No sé Germán, me parece que no es el momento.
Si los dos sabemos que queremos hacerlo, no me digas que no porque te conozco demasiado y eso, también lo sabés.

Era el momento de mi tiro, calcé la flecha y tensé la cuerda. El viaje de la saeta fue limpio, se deslizó en el aire como si este no existiera y mucho menos el viento. La flecha rompió el pecho de Poly y estalló en amor.

- ¡No puede ser que me conozcas tanto! – dijo Poly con una sonrisa enorme en los labios
- ¡Decime cuando!
- El Domingo te parece bien a eso de las siete de la tarde
- Me parece bárbaro -

El lugar que decidieron fue la esquina de Rivadavia y Boyacá, al consultar nuestra guía barrial nos dimos cuenta que era el barrio de Flores. La emoción nos embargó, estaríamos en el mismísimo barrio del “Ángel Gris”. Ojalá pudiéramos verlo.

La primera fase de la misión estaba cumplida. Nos merecíamos un aperitivo.

- Joani, ¿Quedaron tortas fritas?
- Quedaban un par de pastelitos.
- Vamos a liquidarlos y después qué te parece si tomamos unas cervezas en el Mignón del Ángel para celebrar, todavía tenemos un par de días hasta que se encuentren
- Iael, sabés perfectamente que hay cosas que ni tenés que proponerlas.

Allá fuimos, pero lo que encontramos nos liquidó.

-¿Cómo se les ocurrió hacer lo que hicieron? – la voz de Milton era tan grave que estalló en el silencio como una explosión de temor.
- Nos pareció lo mejor – dijo Iael
- ¿¡LO MEJOR!?
- Primero teníamos que hacer que Germán y Poly se encuentren y lo hemos logrado –dije
- ¿Quién está hablando de esos dos?
- Perón, Milton ¿de qué estamos hablando?
- ¡NO ME GUSTAN LOS PASTELITOS DE MEMBRILLO Y ES LO ÚNICO QUE ME DEJARON! Los metería en las mazmorras.
- Tiene razón Milton, no nos dimos cuenta. Lo invitamos a tomar unas cervezas.
- Eso no va a venir para nada mal, pero si alguno de ustedes se emborracha va directo al calabozo. ¡Vamos! Y pónganme al tanto de cómo va la misión.

martes, junio 28, 2005

No es fácil ser un Ángel (IX)

Decidimos con Iael no reunirnos en el Castillo de Milton, si bien el lugar está bueno, se me ocurrió que era demasiado frío para tratar un tema caliente como lo son Germán y Poly. Creímos que no estaría mal ir a tomar unos tragos por ahí.
Tomamos el rumbo de siempre, partimos hacia El Mignón del Ángel.

Al llegar al bar notamos que estaba lleno de ángeles, daba la impresión de que estaban celebrando una fiesta privada o algo semejante. El Patoángel de la puerta nos pidió entradas, cosa que no teníamos. Le manifestamos nuestra condición de “amigos personales del dueño del bar”. Semejante comentario, como era de esperarse, no le movió un pelo al gigante alado. Celebramos concilio junto a Iael, juntamos 20 pesos y, sin chistar, nos dejó entrar mientras le pasábamos el dinero sin que nadie se diera cuenta.
Entramos y nos recibió Julio, nuestro mozo de cabecera. Nos consiguió una mesa en un rincón alejado del ruido. La fonola tiraba al aire el último éxito de la Bersuit Angelical: “La angelicalidad al palo”. Todos los ángeles allí reunidos cantaban y bailaban al son de la voz del “Angelado” Cordera.

Al rato, mientras charlábamos de estrellas perdidas con Iael, vino Julio.

- ¿Qué les traigo muchachos?
- Para mí un Gancia Batido – pidió Iael
- Yo prefiero un Fernet – dije – Perdón, Julito ¿qué pasa que hay tanta gente?
- Acaba de terminar el campeonato de Truco
- ¡Campeonato de Truco! ¿Cómo no me avisaste?
- Si la última vez que estuviste te sacaron borracho ¿no te acordás?
- ¿A quién sacaron borracho? – pregunté indignado
- A vos, ridículo – rió Iael
- ¡Yo no estaba borracho!
- ¡Ese es el primer síntoma! – dijo Julio mientras iba a buscar el pedido a las carcajadas

sonaban los “Angelitos de Ricota” (parece que los ángeles cantantes son todos pelados) Miré a Iael ofendido y le pregunté.

- ¿Vos sabías lo del campeonato?
- ¡Claro que sabía!
- ¡Y vos tampoco me avisaste! ¡Vos no sos mi amigo!
- Si estuviste durmiendo tres días seguidos
- ¡Me hubieras despertado! Además si no hubiera sido por las pastillas de Milton no hubiera dormido tanto. ¿Quién habrá ganado?
- ¡Ahí está! El que gana siempre. El Ángel de la Mentira
- ¡No puede ganar siempre la Mentira!
- Claro que no, pero en el Truco es infalible
- ¿Cuándo es el próximo campeonato? Lo quiero enfrentar. ¿Serás mi pareja?
- ¡Imposible ganarle, Joani!
- Nosotros somos Ángeles del Amor y cuando hay Amor, no hay Mentira que valga ¡Julio! ¿Para cuándo, hermanito? – Ya me habían puesto nervioso

- ¡Su pedido, señores! – avisó Julio
- ¡Por fin, Julito! Escucháme ¿Cuándo es el próximo torneo?
- En tres meses
- ¿Cuándo nos podemos anotar?
- ¿Encima querés pasar vergüenza? ¡Es imposible ganar! Siempre gana el mismo
- ¡Nunca jugó contra mí!
- ¡Ja ja ja! Todavía no tomaste y ya estás en pedo. Pero bueno, como quieras, ya estás anotado
- ¡Yo no pienso humillarme! – advirtió Iael
- Ok, no me acompañes. Le voy a decir al Ángel de la imaginación
- El Ángel de la Imaginación es el mejor en el Ajedrez, no en el Truco. Me parece más cuerdo, aunque suene contradictorio, que le digas al Ángel de la Locura. Ése hace cualquier estupidez. Además, el Ángel de la Mentira siempre juega en pareja con el de la Guerra
- ¡Aaaaaayyyyy! El de la Guerra – me burlé - ¡Ese que se vaya a jugar al TEG!

El bar estaba lleno de personajes que hacía mucho tiempo no veía. El Ángel de la Alegría estaba sobre el escenario y se disponía a comenzar con su rutina de chistes, mientras su primo hermano, el de la Tristeza, lloraba en un rincón al mismo tiempo que el de la Esperanza le daba aliento.
Al pie de la tarima se encontraba el de la Belleza Artificial firmando autógrafos, el Ángel Face.
La Mentira ostentaba su triunfo pero nadie le creía.
La Imaginación andaba por las nubes, con lo cual dudé de decirle que me acompañe en el torneo. Pero el Amor siempre se tiene que acompañar con la Imaginación.

Pude ver que el Ángel del Viento no era igual al enemigo que me había mostrado Iael, andaba soplando por todo el salón y se divertía apagando las velas de la torta del Ángel de la Vejez, que no para de cumplir años.
Un poco más lejos y en su corralito, estaba el Ángel de la Juventud que no paraba de tirar su chupete al piso y revolear su mamadera.

Mucho ruido. Por más que el Ángel del Silencio intentaba callar a todos, era imposible hablar. No era el mejor ámbito para tratar el tema que todos esperamos tratar.
Pero la pasamos bárbaro.

- ¡Julio! ¿El domingo pasan la Final de Roland Garros entre Puerta y Nadal?
- ¡Por supuesto, Joani!
- ¿Nos reservas una mesita?
- Ya es suya, amigos

Tal vez el domingo después del partido, podamos charlar con Iael y delinear el plan de una buena vez.

No es fácil ser un Ángel (VIII)

- ¡Hola, buenas noches! ¿Se encuentra Poly?
- ¡Sí! ¿Quién le habla?
- Ariel
- Un segundito, por favor

La voz de Germán temblaba en el auricular, le había estado dando vueltas en la cabeza este llamado durante los últimos tres meses. Siempre se preguntaba cómo era posible no olvidarse de ella. Hacía algo más de un año habían hablado, también por teléfono y ella le había contado que estaba embarazada y que se había ido a vivir con su pareja. Si bien no se había casado, para él daba igual. No estaban juntos.
Por su parte, él a estas alturas estaba saliendo de una relación que le consumió casi tres años de su vida. Después de aquellos tiempos junto a Poly, había logrado estabilizarse emocionalmente y llevar adelante su nueva relación. Pero al momento de este llamado, todo aquello ya no existía.
Había estado buscando el momento, no tenía su nuevo teléfono pero así lo hubiera tenido no quería incomodarla. Había pasado en un par de oportunidades por el lugar donde ella trabajaba sin ningún tipo de suerte, a excepción de la mala, claro. Tenía que encontrarla en la casa de la madre. Pero, ¿cuándo? Debía ser un día en el que ella estuviera de visita. Y sabía que era ese domingo. Domingo de pascuas. No sabía si ella iría a ver a la madre, tenía el cincuenta por ciento de posibilidades, dado que la pareja de Poly, también tenía familia. También, ella podía no estar en buenas relaciones con la madre. Buscó en su mente las peores posibilidades, pero en su corazón había una sola. Encontrarla

- ¡POLYYYYY! – gritó su madre
- ¿QUÉÉÉÉ?
- ¡TELÉFONO!
- ¿Quién es?
- Un tal Ariel
- ¡QUIÉN!

Para Poly no hizo falta más. Escuchar el nombre Ariel, le había desbocado el corazón. Ella sabía que era Germán, lo presentía desde que el teléfono sonó y no lo podía creer. En los dos segundos que tardó en atender el teléfono, una catarata de recuerdos, emociones y sensaciones, la recorrió a modo de corriente eléctrica, entre su corazón, su cabeza y sus pies.
Desde nuestro mundo habíamos estado trabajando junto con Iael, en ver la manera de inyectar en ellos el deseo de volver a verse. Y el objetivo estaba cumplido. A ella también le estaba dando vueltas en la cabeza la idea de llamarlo, solo que se iba a tomar un tiempo más.
Poly tomó el teléfono temblando, del otro lado Germán estaba hecho un cubano en el polo sur.

- ¡Hola!
- ¡Felices pascuas! – intentó decir Germán
- ¡NO TE PUEDO CREER! – gritó ella escondiéndose detrás de su risa nerviosa - ¡Gracias, igualmente! ¿Ariel? – preguntaba mientras no paraba de reír
- Sabés perfectamente que me hubiera gustado llamarme Ariel – dijo él tratando de articular las palabras
- ¡Sí! Lo sé, por eso sabía que eras vos

Hablaron alrededor de cuarenta minutos, se pusieron al tanto de todas sus cosas. Poly ya no trabajaba en el mismo lugar, aunque seguía haciendo el mismo trabajo. Germán por su parte le contó que la empresa para la que trabajaba había cerrado, ahora estaba vendiendo alarmas en la calle, trabajo que si bien le gustaba, le consumía muchas horas del día.
Poly, obviamente, le contó que a pesar de todo era feliz. Había sido mamá.
Una de las cosas que adoraba Poly de Germán eran sus dibujos y moría por las cosas que él le escribía. Pero Germán hacia tiempo que había dejado de hacerlo, lo último que había escrito fue una carta que escribió para ella, carta que jamás le llegó porque él la había dejado en el baúl de su auto. El cual había vendido hacía dos años y, con la venta se fue el recuerdo, no solo de la carta sino de la primera vez que habían hecho el amor. Y de muchas risas de ella y de infinidad de escapadas clandestinas en soledad.
Pero lo más importante fue que Poly se enteró que Germán estaba solo, que su relación con la novia se había acabado. Por su parte Germán se hizo eco de que Poly no estaba de casualidad en la casa de la madre, sino que ella vivía nuevamente allí. Se había separado y había vuelto a la casa de la madre, a su casa.
Sus corazones palpitaban con más fuerza. Tenían ganas de encontrarse, volver a mirarse a los ojos, sentirse nuevamente, abrazarse, besarse. Pero la prudencia de ambos, en esta oportunidad, se hizo presente y dejaron sus impulsos a un costado. Aunque todos sabemos que eso no podía durar mucho. Se despidieron con la promesa de volver a hablar en los próximos días.

Para mí, al igual que para ellos, comenzaba una nueva etapa. Tenía que delinear bien el plan a ejecutar, no podía volver a fallar. Creí que en esta oportunidad estaban dadas todas las circunstancias. Lo llamé a Iael y lo pedí de reunirnos para contarle las novedades y tratar de que me ayude a trazar el nuevo plan.

No es fácil ser un Ángel (VII)

- Iael ¿por qué no te preparás unos mates? – pidió Milton mientras tomaba asiento, traía en sus manos un paquete de tortas fritas
- ¿Con cascarita de Limón?
- Las cascaritas... ¿Pueden ser de naranja? - pregunté
- ¡Dejen de mariconear! – gruñó Milton – yerba sola y amargo ¡a lo macho!
- Evidentemente están dispuestos a mortificarme a mansalva en este lugar - agregué

Mientras Iael preparaba el mate, le pregunté a Milton sobre nuestro abandono a los humanos y cómo fue que dejamos de creer en una flor entregada en la mano. A lo que contestó:

“Nunca dejamos de creer en eso, el hombre fue quien lo hizo. Hoy en día la tecnología, llámese Internet o el crecimiento de la telefonía, han hecho que el ser humano ni se levante de la silla para ir a comprar pizza. Lo mismo pasa con las flores. La gente entra en Internet y solo ingresando los datos de su Tarjeta de Crédito logra que llegue un ramo de flores a cualquier parte.”
- Sírvase Milton – interrumpió Iael, entregándole el segundo mate
- La necesidad de trabajo de algunos logró que otros perdieran el romanticismo. Por eso Germán es una muy buena elección. Cuando era chico disfrutaba de ir con su padre a la pizzería, él se tomaba una Coca, el viejo se pedía un vaso de vino tinto y juntos charlaban mientras esperaban las empanadas. De la misma manera lo hace con las flores. Además no tiene tarjeta de crédito para comprar por la red. Aunque no creo que la usara para tal fin.
“Tenés razón, Joani, cuando decís que dejamos de volar sobre los humanos, pero lo hicimos en determinado momento, no los abandonamos por completo. El error que cometimos fue creer en que todos eran iguales. Vos nos están demostrando que no es así.
- ¿De qué me habla cuando me dice que no fue por completo? – interrumpí
- Jamás dejamos que se retirasen los Ángeles de la Guarda. Los niños siguen protegidos hasta que crecen. Pero el tiempo que los cuidan no depende de nosotros, ellos los protegen hasta que maduran. Pero el hombre se ha vuelto demasiado ególatra y sobre todo, omnipotente. Dejó de creer en nosotros. Eligió creer que por sí solo se valía, está convencido que él solo puede con todo.
- ¡Claro! Entonces permitimos que nuestro torpe orgullo invada nuestros corazones y abandonamos nuestra esencia.
- Hay cuestiones que tu joven corazón no va a entender, pero podemos decir que tenés mucha razón.
- Esta bien. Pero ¿qué pasa con toda esa gente, que estoy seguro que es mucha, como Germán y Poly?
- Perdón que los moleste – interrumpió Iael –¡No es micrófono, Milton! ¿Me pasa el mate?
- Si, disculpame – dijo Milton mientras chupaba de la bombilla
- Con respecto a la gente como Poly y Germán – continuó Milton - ¡Cuidado Joani! No solo es mérito tuyo. Estos sujetos se buscaban aún sin conocerse. A su vez necesitaban un camino donde hallarse, buscaban un Ángel y te encontraron a vos. En este caso el mérito es compartido entre la fuerza y la inconciencia de tu corazón y la humildad de los corazones de ellos.
- Pero, entonces tenemos que cambiar nosotros también
- ¡Por supuesto que lo haremos! Y ese cambio será a través tuyo. Ahora entendimos que hay, en algunos corazones, la sencillez necesaria para que volvamos a la Tierra.

Las ideas en mi cabeza empezaban a girar nuevamente. Había algo que no encajaba en toda esta historia.

- Lo que no entiendo es por qué mandaron a Iael a interrumpir mi misión
- Te tengo malas noticias, Joani – dijo Iael mientras se tomaba el cuarto mate consecutivo
- ¿Cuándo me toca el mate, Iael? - Gruñí
- Perdón, Joani. ¡Tomá! Te decía... las malas noticias son que, por ahora, no es el momento para que Germán y Poly estén juntos. Como todos sabemos, Poly no está sola. Me preguntabas en la habitación cómo se podía unir a dos personas en el amor sin lastimar a otras. La respuesta es que es casi imposible lograrlo. Es inevitable que alguien salga herido. En este caso en particular y, por el momento, serán Germán y Poly. Pero el dolor será efímero
- ¿Vos me estás diciendo que mi trabajo no sirvió de nada? – pregunté confundido mientras me quemaba la lengua con la bombilla
- Lo que Iael trata de decirte, es que Poly y Germán están destinados a amarse eternamente, aunque sea en silencio. El máximo dolor que pueden sentir, es el de no poder estar juntos por ahora. Tu trabajo ha sido cumplido. Pero hay que ser paciente, hay círculos que deben cerrarse, como por ejemplo, el de Poly y su pareja
- A ver si entendí. - dije entregándole el mate a Iael – Si el fin es el amor, entonces. ¡Lo logré! Aunque no puedan estar juntos por ahora ¿Pero cómo hago para que sus corazones se llenen de paciencia, Milton?
- Ese ya no es tu trabajo. Es un trabajo privativo del mismo amor. Germán, con el tiempo y a través del amor que siente por Poly, irá entendiendo la situación y dejará que Poly sea feliz con otra persona, si es que eso tiene que ocurrir. De la misma manera lo hará Poly. Los uniste en el amor, y nos demostraste que todavía existe en su estado más simple, más puro. Toda nuestra comunidad te está muy agradecida por ello.
- Pero no me quedo conforme. Necesito seguir adelante con esto y juntarlos en algún momento.
- No me cabe duda que lo lograrás, Joani. Tienes que dejar que las cosas pasen, que el amor trabaje por sí solo. Pronto vas a volver a unirte a ellos, mientras tanto puedes estudiarlos un poco más a fondo
- Es lo que haré, Milton
- ¡Milton! ¿Y si pedimos un champagne para brindar? – preguntó Iael
- ¡Alcohol no! – Grité mientras se me revolvía el estómago
- Muy bien – dijo Milton – brindemos con un jugo de naranja y pidamos unas pizzas
- ¿No era que no había delivery?
- ¡Ja, ja, ja! Somos ángeles, pero hay cosas de los humanos que no están del todo mal – acotó Milton sonriendo y guiñándome un ojo
- ¿Por qué no lo hacemos a la manera de Germán? ¡Vayamos nosotros a buscarlas! - dije
- ¡Muy bueno, Joani! – respondieron a coro - ¿Qué esperamos?- ¡Vamos! Y después de comer, descansamos un rato que me tengo que ir a limpiar el patio.

No es fácil ser un Ángel (VI)

Mientras esperábamos a Milton en el salón, Iael quiso saber si tenía alguna noticia en el último tiempo de Germán y Poly. Decidí conectarme a Internet desde la computadora de Milton y levantar la información que había dejado grabando. Y observamos el siguiente video:

“- ¿Lo conoce a Germán? – Preguntó Bety
- ¡Sí! Hablamos por teléfono siempre cuando le hago los pedidos – Mintió Poly
- ¡Ay, Poly, lo tendría que conocer personalmente! ¡Es divino!

Bety era la esposa del dueño del lugar donde Germán trabajaba. Fue una de las personas a las que tuve que hacer trabajar para mí. Si bien mis flechas, al fin y al cabo, habían cumplido su misión. Una de las precauciones que había tomado era la de rociar a Bety con polvo de estrellas. El polvo de estrellas lo usamos los Ángeles del Amor cuando necesitamos ayuda de alguien humano, para que trabaje por nosotros mientras no estamos en la Tierra. Bety daba el perfil, era casamentera por naturaleza y tenía un gran aprecio por los dos personajes.
Después de haberme enterado de que Poly no estaba sola, tenía que conseguir a alguien que le hablara demasiado a ella de Germán. Y a Bety, además, le encantaba hablar.
Nunca supo Bety del encuentro de ellos y de la relación que habían empezado a mantener. Era una relación que se planteó de entrada con toda la franqueza necesaria, si bien Poly aquella noche no le dijo nada a Germán, fue lo primero que hizo al otro día. Germán aceptó el juego. Sabía que iba a ser difícil, pero Poly tenía lo que él necesitaba y él había conseguido despertar en ella algo que, ella misma, no llegaba a comprender.
Se escapaban siempre, de una manera u otra ella se las arreglaba para verlo, se habían hecho adictos a sus besos, a sus caricias. Y ambos los necesitaban por sobre todas las gentes. Pero en la mente de Poly se presentaba una batalla más que importante, no podía dormir, no se podía concentrar. A Germán le pasaba los mismo, pero es el estado lógico del enamorado.

A Bety se le sumó alguien que no había estado en mis planes, su hijo Esteban. Esteban empezó a intercalarse con Bety en cuanto a las visitas al trabajo de Poly y empezó a trabajar para mí gracias a su madre. Nunca estaba de más contar con participaciones involuntarias. Esteban también llevaba y traía comentarios. Esa situación a Germán y Poly los seducía de manera contundente y la consigna era que no se tenían que enterar de su relación. Se divertían con todo eso.
El punto máximo de su diversión fue el día en que la empresa para la cual trabajaba Germán festejó el fin de año. Esteban le había prometido a Germán presentarle a Poly en esa fiesta. Poly había sido invitada expresamente por Bety.
Germán iba a llegar a una hora determinada con algunos de sus compañeros y Poly lo iba a estar esperando cerca de la entrada. Cuando se cruzaron sus miradas fue tal la cantidad de adrenalina generada y tanto el deseo de abrazarse y besarse que no supieron cómo iban a sobrevivir el pequeño tiempo que los separaba de la presentación “formal” de Esteban. ¿Cuánto tardaría este sujeto en encontrarla y presentársela? Germán hacía lo imposible por pasearlo cerca del lugar donde estuviera ella. Y Esteban... no la veía. ¡Tenía que besarla ya! Finalmente fue Poly quien lo encontró a Esteban.

- ¡Germán! Vení que la encontré a Poly – se jactó Esteban
- ¡Dejáme que estoy tomando champagne gratis! - dijo Germán como si no le interesara
- ¡Trae la copa! - apuró

Fue el momento esperado toda la semana. En sus ojos, cuando se cruzaron, había mezcla de deseo y complicidad y ante la mirada perdida de Esteban sus manos transpiradas se apretaban muy fuerte. Charlaron unos instantes pero Germán y Poly descartaron a mi cómplice involuntario... rotundamente.
A los dos minutos, estaban arrinconados y besándose desesperadamente contra una de las paredes del patio del lugar. Pasaron toda la noche juntos entre música y copas, sin enterarse del mundo. Amanecieron juntos entreverados en un duelo de caricias y besos. Sus pieles ya no fueron las mismas, se sensibilizaron tanto que hasta el día de hoy, aunque se tengan lejos, siguen sintiéndose.
Esteban y Bety jamás se enteraron de aquella relación.”

Era el momento de intervenir en la historia, teníamos que meter manos a la obra y dar un golpe de gracia. Hicimos un clic sobre Poly y ejecutamos la siguiente opción: “Sorprender”

“Ese año para Germán había sido normal, como el de cualquiera. Complicaciones laborales, problemas económicos, etc. Pero había tenido el agridulce sabor de conocerla a Poly, por un lado sabía que era suya; pero por el otro, contaba con la plena certeza de que no la tenía. Sentía una presión extra y decidió que la mañana del 1º de enero partiría de vacaciones junto con un amigo.
Poly siempre tuvo la capacidad de sorprenderlo, de hecho fue la única mujer que al día de hoy, lo sigue sorprendiendo. Esa noche, la del 31 de diciembre y luego de brindar con su familia y al emprender el regreso a su casa, sintió la necesidad de verlo. Él se iría al otro día y por un tiempo no tendría noticias suyas. Pidió a su familia que la lleven en el auto a recorrer los lugares donde estaban siempre con Germán. Jamás lo encontró. ¡Tenía que verlo!
El micro partiría a las 7.30 de la mañana, Germán y Claudio se encontraban en la terminal una hora antes. Luego de desayunar decidieron subir a ocupar sus asientos. Mientras Germán seleccionaba qué disco iba a escuchar en la primera parte del viaje, Claudio no paraba de codearlo.

- ¡No me rompas las bolas a esta hora! – gruñó Germán sin levantar la mirada
- ¡Dame bola tarado! – gritó Claudio sacándole el auricular y codeándolo insistentemente

Cuando Germán levantó la vista no lo pudo creer. Sintió que una pandilla de Ángeles se le había aparecido en el micro. Poly, luego de hablar con el chofer estaba ahí arriba.

- ¿Qué hacés acá?
- ¡Necesitaba verte! Si no te veía me moría – sonrió Poly

Se bajaron del micro antes de que parta y se besaron eternamente delante de aquel chofer. Después de toda la noche buscándolo había decidido encontrarlo. ¡Y lo encontró!

Para él, fue la prueba final de que ella era cosa seria. Y a la vez, no sabía cómo hacer para que ella se quedara definitivamente con él. Sabía que era difícil, pero en algún momento tenía que suceder, solo había que ser paciente. Lo que sí sabía era que sus miradas jamás iban a poder ser iguales para con otras personas. Que sus sentimientos entre sí, jamás cambiarían. Que ni el tiempo, ni la distancia y mucho menos la gente los podrían cambiar.”

En ese momento se abrió la puerta y entró Milton.

- ¿Charlamos un rato? Hay muchas dudas que aclarar y mucho trabajo que hacer, como por ejemplo: Limpiar el Patio.- ¡Charlemos! Pero quiero ver la cláusula del contrato donde dice que tengo que limpiar el patio. - objeté

domingo, junio 19, 2005

No es fácil ser un Ángel (V)

En el momento que decidíamos ir junto con Iael a verlo a Milton, nos llegó un mail en el cual Milton nos pedía que fuéramos nuevamente al gran salón.

- ¿Cómo llegó mi computadora acá? - Pregunté
- No solo tu computadora. También están aquí todas tus pertenencias incluidos el arco y el carcaj, junto con tu espada.
- ¡Perdón!
- No volverás a tu nube por el momento, pasarás una temporada con nosotros.

Pensé en empezar a discutir acerca del tema, pero decidí que no estaría de más pasar un tiempo sin tener que cocinar o hacer la cama, supuse que mandarían a limpiar la pieza como en los hoteles. Además tenía muchas preguntas a las cuales debía encontrarle respuestas. Y la única forma era quedándome allí.

- Me lavo la cara y los dientes y vamos – le dije a Iael
- ¡No te olvides de hacer la cama!
- ¿Cómo? – pregunté indignado
- Como se hace cualquier cama, primero las sábanas y después la frazada
- ¿No viene nadie a ordenar la habitación?
- ¿Vos te crees que estás de vacaciones en Santa Teresita? ¡Estás muy equivocado! Acá desayunamos todos los días a las nueve de la mañana, a esa hora la cama debe estar hecha.
- ¿A LAS NUEVE?
- ¡A las nueve! ¡Vámonos!

Casi como si me hubieran clavado un puñal en el medio del pecho, me lave la cara e hice la cama maldiciendo las reglas. Mientras Iael, jugaba al Buscaminas en mi computadora.
Salimos de la habitación y recorrimos un largo pasillo, iluminado por la luz del sol que entraba por unos grandes ventanales, las paredes estaban vestidas con cuadros en los cuales se veían imágenes de los Arcángeles. La que más me llamó la atención, fue la imagen del Arcángel Miguel en el momento que expulsa a Satán del cielo.
Recordé los cuadros del salón y me dio la impresión de que eran los mismos personajes. Inmediatamente recordé la mirada de Milton. Lo miré a Iael y le pregunté

- ¿Quién es realmente Milton?
- La verdadera identidad de Milton es realmente una incógnita muy grande, hay muchas versiones al respecto, pero lo único que puedo decirte es que no creo que ese sea su nombre.
- No me cabe duda de eso.
Mientras miraba aquella imagen, se me vino a la mente la historia. Recordé nuestra Jerarquía Angélica y las nueve órdenes celestiales girando al trono de la Gloria. En la primer tríada están los Serafines, Querubines y los Tronos. En la segunda o Intermedia, se encuentran las Dominaciones, Virtudes y Potestades. Finalmente está la tercera tríada compuesta por los Principados, Arcángeles y nosotros, los Ángeles.
Con respecto al coro séptimo o Principados, estaban a cargo de las naciones y de las grandes ciudades de la Tierra. Más tarde los límites se expandieron y con ello, las fronteras se tornaron imprecisas. Los Principados ampliaron su dominio y se convirtieron en los protectores de las religiones. Se afirma que Cervill, el Gran Príncipe de la Fuerza, ayudó a David en su esfuerzo por derrotar a Goliat.
En el coro octavo, se encuentran ellos, los Arcángeles. Sin duda alguna, de todas las Órdenes Angélicas ésta es la más famosa. Los siete ángeles que se levantan ante el Señor en el Apocalipsis están representados como Arcángeles. Los nombres de los cuatro primeros seres, son los siguientes: Miguel, Gabriel, Rafael y Uriel. La lista no es clara en cuanto a los que la completan, pero los otros tres casi seguro salen de los siguientes nombres: Metatrón, Remiel, Sariel, Anael, Ragüel y Raziel.
El Arcángel Miguel es, sin duda, el héroe indiscutido en la primera guerra contra Satán, en un solo combate lo derrotó y lo expulsó del cielo. También es conocido como el “Ángel del Juicio Final” y será el encargado de pesar el alma de los difuntos. Durante la edad media se sostuvo que era él quien acompañaba a las almas, conduciéndolas al otro mundo.
El Arcángel Gabriel, dentro de una hueste masculina y andrógina, puede decirse casi con toda seguridad que es la única figura que se considera femenina en las categorías más elevadas. Dicen que se sienta a la izquierda de Dios, lo que confirma su condición femenina. Las crónicas sugieren que Gabriel fue un ser real en las tierras bíblicas y que experimentó con los genes del hombre primitivo, figurando Adán y Eva como uno de sus primeros experimentos. En alguna ocasión este Arcángel cayó en desgracia por alguna falta leve no especificada y fue desterrado. Su lugar lo ocupó el Ángel Dobiel.
Como el “Ángel de la Curación” o de “La Ciencia y el Conocimiento”, se lo conoce al Arcángel Rafael y, a menudo, se lo asocia con la imagen de una serpiente. Es jefe de la Orden de las Virtudes y guardián del Árbol de la Vida en el Edén. Entre muchas acciones amistosas se cuenta que le regaló a Noé un libro de medicina que le proporcionó los conocimientos necesarios para construir el Arca.
Para los que todavía imaginan tiernamente que todos los ángeles son dulces y encantadores, es que no conocen al Arcángel Uriel. Conocido como el “Ángel del Arrepentimiento” es descrito gráficamente como un ser casi tan despiadado como cualquier demonio, al que uno no desearía encontrar en el Infierno. Dicen que expulsará, de acuerdo con su transgresión, a las almas de los pecadores.

- ¡Che! ¿Qué pensás? – dijo Iael, devolviéndome a la realidad
- ¿Eh? No, nada
- ¿Podemos seguir camino?
- Iael. ¿Creés que Milton pudiera ser uno de los Arcángeles?
- ¿Te dura el efecto del alcohol? ¿Querés otra pastilla para dormir?
- Era una pregunta no más

Llegamos a la puerta del Gran Salón, no fue necesario golpear. Milton nos abrió desde adentro.

- ¡Bienvenidos! Los estaba esperando. ¿Cómo te sentís Joani?
- Bastante mejor, gracias
- Iael ¿Cómo has visto a nuestro amigo? - Preguntó
- ¡Muy bien! Solo que no le gusta hacer la cama.
- ¿Cómo? ¿Le dijiste que no hay Mc Donalds? Acá se tiene que cocinar él.
- ¿COCINAR? ¡No! ¡Debe de haber un delivery! - no lo soporté.
- ¿Has visto alguna moto con alas? – preguntó Milton – Pasen y siéntense. Enseguida vuelvo.

Mientras trataba de digerir las posibilidades de tener que cocinar y hacer la cama, y mientras caminaba por el salón, volví a ver aquellos cuadros. Milton tenía la misma mirada. Si Milton no era uno de ellos, tenía que ser lo más cercano.

sábado, junio 18, 2005

No es fácil ser un Ángel (IV)

Me costó demasiado esfuerzo escucharlo a Iael. No podía entender cómo Milton me podía dar a entender que lo que había hecho Iael no era una traición.

- ¿Por qué lo hiciste? – le pregunté
- Porque vos en tu estado no podías hacerlo, no te ocupaste como hubieras debido de Germán y Poly ¿te llegó el informe de Germán?
- No te hablo de eso, hablo de tu transformación ¿cómo pudiste hacerme esto a mí? Yo creí que éramos amigos.
- No pienso dejar de serlo, y menos ahora que considero que vas a ser uno de los mejores Ángeles de nuestra comunidad, creo que tenés el poder de demostrarnos que el amor en la tierra aún existe ¿leíste el informe de Germán?
- Pero yo siento que me traicionaste, además no creo que el amor haya dejado de existir. - Esa es la diferencia entre vos y la mayoría de nosotros, Milton también piensa lo mismo, por eso te eligió. Lamentablemente el amor en la tierra, en las épocas de Milton, contaba con ciertos parámetros que hoy no los tiene, hoy el amor es mucho más efímero, está regido por otras reglas. La economía, rige bastante la prolongación del amor, las parejas muchas veces deciden compartir su vida, pero los problemas económicos que cada vez son más frecuentes imposibilitan la continuidad del amor. Y digo “compartir su vida” porque ya casi no se casan, hoy en día es costoso hasta casarse, la iglesia les cobra, el registro civil les cobra también y no todos tienen la posibilidad de afrontar ese gasto. ¡Ni hablar de lo costoso que puede ser organizar una fiesta! Además está el problema que representa enfrentar un juicio de divorcio y los gastos que esto puede acarrear. Por otra parte hay cosas como el alcohol y las drogas que complican también la continuidad de la pareja, la mayoría de las veces el que consume este tipo de cosas pierde control de sí mismo y no es raro que caiga en cualquier tipo de tentación y, desde afuera, desgaste como si fuera un roedor los rieles por donde debería circular el amor. Hay tanta oferta de sexo en la calle que ante la menor discusión un hombre es capaz de salir a la calle y engañar a su mujer con cualquiera, sin importarle las consecuencias que ello acarrea. Curiosamente con la manifestación pública del SIDA y los riesgos que esto implica para la vida de una persona, el ser humano se convirtió en Superman y piensa “¡A mí no va a pasar nada!” ¿Qué egoístas que son? El hombre, en términos generales, solo piensan en ellos, tienen un ego demasiado alto y no les importa romper la vida de aquellos que lo aman . La mayoría de nosotros estábamos casi seguros, que el amor ya no existía en la forma en que vos la estás presentando. El que estás mostrando es un amor puro, cristalino y con promesa de futuro. A Germán ya te lo describí ¿leíste el informe de Germán?
- ¿Cómo pudimos dejar de creer en una flor entregada en la mano? – Pregunté - ¿Cómo permitimos que eso suceda? ¿En qué momento dejamos de volar sobre los humanos? ¿Cómo logramos que los humanos no crean más en nosotros? Cuando estuve junto a ellos pude advertir no solo lo que vos me decís, sino también que hay otros factores que imposibilitan la continuidad del amor, hay barrios y lugares en los cuales no tienen la educación suficiente ¿estuviste por las villas? La gente no tiene para alimentarse a sí mismo, pero tienen 5 hijos. ¡Y no me vengan con que eso es amor! ¿Amor por quién? ¿Por los hijos? ¿Por su pareja? ¡No! Eso es falta de educación, no creo que un ser humano medianamente educado vaya a traer vidas al mundo a lo conejo. Hay gente que llama a este tipo de chicos los “desangelados” ¿Te das cuenta? No tienen un ángel que los cuide, siento como que el Ángel de la guarda se jubiló y está en una manifestación frente al congreso para que le suban la jubilación. Pero no es culpa de ellos ni de los padres, es culpa nuestra que en algún momento los abandonamos. Al margen del resultado de mi misión ¡debemos volver a volar sobre ellos! Y creo que el amor más puro es el que tiene un padre o una madre por su hijo, además del amor entre dos personas.
“En Germán y en Poly no solo vi dos personas que se pueden amar, y mucho, sino que además, siento que pueden hacer grandes cosas a nivel familia. Poly es una tipa capaz de emocionarse y entregar su reino por una flor entregada en la mano, es muy sensible, sus ojos se deleitan y se emocionan ante un simple dibujo hecho por Germán. Su piel blanca y sus ojos claros son la reivindicación de los sentidos en un solo roce, en una sola mirada. Su risa hace temblar los mismos cimientos de la Gran Muralla China. Su espontaneidad y su frescura plantan al mismo Dios del odio de espaldas contra la pared y engarzado con su propio tridente. Me preguntás si leí el informe de germán. Sí lo leí. ¿Todavía querés leerme el informe de Poly?
- No creo que sea necesario, lo has hecho mucho mejor de lo que pude hacerlo yo.
- No confiaba demasiado en vos, Iael. Pero después de mirarte a los ojos puedo ver la nobleza de tu corazón. Tenés que ayudarme a preparar a Germán para algo. Y es el hecho de que Poly no está sola. Y ayudarme a mí con este planteo. ¿Cómo se pueden unir dos personas sin lastimar a otras?
- Con respecto a preparar a Germán. Él ya lo sabe, ella se encargó de decírselo – dijo Iael
- ¿Te das cuenta? Además, es una gran mujer.

viernes, junio 17, 2005

No es fácil ser un Ángel (III)

Cuando desperté no tenía bien claro cuánto tiempo había pasado. Mi cabeza, todavía, daba vueltas como un trompo y el dolor era incesante. Las ideas se me amontonaban en el cerebro y no eran del todo claras. Se me venía a la mente la visión del Ángel del viento transformándose en Iael y la voz de Milton:

“¿Cómo podés creer que un ángel que sopla se llame del viento?”

¿Podía ser verdad que Iael fuera mi enemigo? ¿Quién era realmente Milton? ¿Por qué su mirada me resultaba tan parecida a la de los ángeles de los cuadros en el salón? Y por otra parte, ¿quiénes eran esos personajes? Mi deseo era que todo aquello hubiera sido un sueño, pero se desvaneció cuando advertí que la habitación en la que estaba no me resultaba familiar. ¿Dónde estaban todos? Giré sobre mi hombro y vi en la mesita de luz un vaso de agua, una pastilla y una nota que decía:

“¡Buenos días Joani! ¿Explota la cabeza? Aquí te dejo una aspirina para que la tomes ni bien te despiertes. Iael bajó a la Tierra para enviarnos informes de Germán y Poly. Descansá todo lo que puedas que tenés mucho trabajo para hacer. ¡Un abrazo!”
Milton

¡Germán y Poly! Al ver sus nombres escritos me acordé de ellos y el corazón se me tiñó de tristeza. Quise levantarme de inmediato. ¡Tenía que hacer algo por ellos! Me incorporé en la cama y la cabeza me dio una puntada atroz. Miré aquella pastilla y sentí que no estaría de más tomarla si me aliviaba aquel dolor. Me dormí al instante.
Caía la noche cuando me despertó otra vez, el sonido de mi computadora al recibir un mail ¿cómo había llegado allí? ¿Dónde estaba Milton? ¿Qué era ese mail? Muchas preguntas, nada de respuestas, lo único que tenía respuesta en ese momento era el mail. Lo abrí, era de Milton:

“Joani, espero que la cabeza ya no duela. No te enojes conmigo por haberte hecho dormir con la pastilla que te dejé, pero tenés que descansar para terminar tu trabajo en el mundo de los humanos. Tenés otra en el cajón de la mesa por si querés descansar un rato más. Te recomiendo que lo hagas. A continuación te transcribo el informe que me ha enviado Iael sobre Germán:

Milton, te comento que nuestro amigo Joani, en cuanto a mis primeras impresiones, no se ha equivocado al elegir a estas dos personas. Lo ha hecho con mucho criterio y con demasiada idoneidad para ser su primera misión ¿Acaso sea él quien nos demuestre que el amor existe aún en este mundo? Sus calificaciones y su empeño así lo demuestran, pero la práctica es distinta y me ha sorprendido gratamente. Pero voy a pasar directamente al informe.
Germán es un caso crónico, se enamora de todo y no pide nada a cambio, anda con el corazón en la mano por donde vaya y no le preocupa entregarlo sin más ni más, sin ton ni son, al tun tun. Y muchas veces lo ha pagado muy caro, si bien anda cansado de que le manoseen el corazón no va a dudar en entregarlo cientos de veces más. Se levanta por la mañana siempre con las mismas penas, con las mismas heridas abiertas que aún no cicatrizan. Está en una etapa en la que vaga por las veredas sin importarle andar por desiertos, selvas o navegando por anchos mares, aún sabiendo que no va a ninguna parte. Está cansado de tener que dar explicaciones ya que no tiene ninguna repuesta para las preguntas que tanto le hacen los que lo quieren (que son muchos) Muchas veces se siente con ganas de quedarse quieto, pero sus penas y su dolor son los mismos que cuando se mueve y tropieza con gente que está igual que él. Anda saltando de falda en falda y también está cansado de ello. Necesita seguridad, pero sabe que no la va a conseguir ni en los lugares concurridos de los cuales está harto, ni tampoco dentro de los esquemas aburridos que le pretenden imponer. Andaba buscando un ángel y lo encontró a Joani. Andaba buscando un amor, confío que para eso llegó Poly a su vida.
Milton, básicamente este es Germán. Joani ha escogido muy bien, si lo mismo hizo al escoger a Poly, tenemos promesa de amor eterno. Te dejo un abrazo inmenso, salud y.. ¡Qué vuelen los humanos!
Iael
Pd: voy por Poly.”

El 80 por ciento de estos datos yo no los conocía, me guié de forma intuitiva en mi elección. El informe de Iael me había tranquilizado un poco, pero a la vez me sentía ansioso y bastante mal por no haber sido yo mismo el que hizo aquel estudio. Sentí la necesidad de bajar al mundo humano para estudiar por mí mismo a Poly, tenía que encontrar a Milton. Busqué mi celular pero no lo tenía, por otra parte, tampoco tenía el número de Milton y la compañía de Iael se había fusionado con otra y le habían cambiado el equipo, con lo cual no me podía comunicar con ninguno, además, no terminaba de confiar en Iael o Elia (como sea que se llame) Me quedaba el mail. Oprimí “Responder” y mi navegador me tiró la leyenda que siempre expone en los caso de emergencia: “Server too busy” ¡Enloquecí!
Traté de salir de la habitación pero la puerta estaba cerrada por fuera iba a golpearla para romperla cuando se deslizó un sobre por debajo de ella. Me senté en la cama y lo abrí.

“Espero que hayas interpretado la diferencia entre preocuparte y ocuparte. Te has preocupado más de la cuenta bebiendo de manera exagerada en el Mignon del Ángel y no te has ocupado de lo más importante, Germán y Poly. Ahora descansá y esperemos el segundo informe de Iael. ¡Tomáte la otra pastilla!
Milton”

¡No tomaría aquella pastilla! Mientras pensaba qué hacer llegó otro mail:

“Pd: Ok, no la tomes. Pero ¿te avisé que tienen efecto doble?”

Inmediatamente el sueño volvió a ganar mi mente, mi cuerpo y mi corazón. Tiempo después me despertó la puerta mientras se abría. Era Iael.

- ¡Sorpresa! – dijo mientras sonreía con un papel en la mano – el informe de Poly..

jueves, junio 16, 2005

No es fácil ser un Ángel (II)

Volví a mi mundo decepcionado. El haber fallado en el último tiro me provocó tanto dolor que no lo pude soportar. Llegué a mi nube, dejé el arco y el carcaj vacío sobre el sillón, me quité la túnica y me fui a dar un baño. No podía parar de pensar en Germán y Poly, ni en cómo podía haber errado de aquella manera. Se repite en mi cabeza de manera continua e incesante el vuelo en picada de aquel ángel... las condiciones estaban dadas para que se enamoren, pero esa flecha en el hombro de Poly me preocupaba sobremanera. Estaba muy esperanzado e ilusionado, estos dos, según lo que había evaluado, eran compatibles, tenían que estar juntos... no puedo entender cómo y por qué fallé. Pero la suerte estaba echada, las cartas estaban jugadas, por lo menos hoy... ya no se podría hacer más nada.
El cansancio y el agua me sumieron en un sueño muy profundo. No puedo asegurar de forma precisa cuánto tiempo transcurrió, pero me despertó el chillido de la notebook avisándome que tenía un mail. Ya había pasado un tiempo razonable con lo cual decidí revisar aquel correo.

Asunto: Reunión festejo fin de curso.
“Joani: nos juntamos hoy a la 01:30 hs. en el bar “Mignon del Ángel” para celebrar que nos hemos recibido”
Iael

Malditas eran las ganas que tenía de festejar. Por más que lo intentaba, no me podía sacar de la cabeza ni a Germán ni a Poly, ni al Ángel del Viento y su nube. Estaba demasiado triste y aunque Iael era mi mejor amigo no me sentía con ganas de nada.
Llamé a Iael y después de contarle los pormenores de mi primera misión, me respondió:

- ¿Y quién te dijo que sería fácil? Vos podés llevar todas tus flechas cargadas de amor, pero el amor también tiene su autonomía, no siempre depende de nosotros, la mayoría de las veces el verdadero amor es tímido, indeciso y hasta temeroso y le cuesta mostrarse, le cuesta salir. Y siempre hay factores externos, como tu ángel del viento, que demoran o impiden su salida de forma directa. Tu misión en su primera fase ha sido más que satisfactoria... ¡Vamos a tomar unos tragos y a celebrar!
Muy a pesar de mi voluntad, decidí vestirme e ir. No podía fallarle a Iael.

El bar Mignon del Ángel era un sitio donde se juntaba lo mejor y lo peor de nuestra ciudad. En él había mesas de pool, dardos y una fonola. Allí habíamos consumido, entre cigarros y alcohol, varias noches junto a Iael. Al encontrarnos me abrazó y me invitó a que me siente, saludé a todos con la mano, no tenía ganas de mostrarle a cada uno mi dolor.
Me senté junto a Iael y me preguntó si tenía noticias de la Tierra a lo cual le respondí que NO. Me miró asombrado, como pensando... “¡No puede ser!” No dijo nada y... se fue al baño. Estaba tan ensimismado, que no supe en qué momento me entregué al alcohol. Otra vez la imagen de aquel ángel en picada empezaba a repetirse nuevamente sin cesar. Perdí noción del tiempo, de mi cabeza y de mi cuerpo. Tambaleando y como pude me fui al baño, ya había perdido a Iael, y si no era así... no lo veía. Fue así, que mientras estaba en el baño, una mano como una garra, me tomó del hombro y me puso violentamente de espaldas contra la pared.

- ¿Qué se supone que estás haciendo? – Dijo enfurecido.

Llevaba una túnica blanca ceremonial, su cabellera y barba blancas muy largas le daban un porte impactante, llevaba en su mano izquierda un anillo muy grande que, cuando se me pasó el efecto del alcohol, pude ver que tenía un par de alas doradas engarzadas. Su mirada mostraba un montón de años vividos y no precisamente en vano e imponía respeto. Entre el mareo y el aturdimiento alcancé a balbucear:

- ¿Y usted quién es? ¿Qué es lo qué pasa? ¿Por qué me molesta? – pregunté pretendiendo imponer autoridad
- ¡Ah! ¿No sabés quién soy? – trono su voz desde lo más profundo de los abismos, que hizo que me despejara sobremanera.
- ¿Gandalf?
- No
- ¿Profesor Dumbledore?
- ¡Vos ves mucho cine, pibe! Yo te voy a contar quien soy...

Me tomó con una sola mano por las alas y me sacó a los empujones, primero del baño y después de aquel lugar.

La absoluta imposición de aquella voz sumada al aire fresco del exterior, consiguieron que me despejara un poco. Aquel extraño ser hizo que lo siguiera. Volaba como un rayo y me costó seguirlo. Llegamos a una nube en la cual había un castillo cuya entrada estaba custodiada por dos grandes estatuas de mármol. Eran dos ángeles idénticos y enfrentados, daban la imagen de estar reflejándose en un gran espejo. No pude evitar pararme a observarlos, mi anfitrión se acercó y dijo:

- El bien y el mal, el amor y el odio.
- ¡Pero son iguales!
- Se trata de que sepamos identificar quien es quien. En la Tierra dicen: “No todo lo que brilla es oro” muchas veces los humanos confían en gente que lo único que quiere es perjudicarlos. Pero sucede que no captan la esencia de quien tienen delante suyo ¡Entremos!

Ingresamos en lo que debía ser el salón principal. Era una gran sala vestida de cuadros de ángeles en los que, llamativamente, se percibía el mismo poder en todas sus miradas. El mismo poder de la mirada de aquel viejo que todavía no sabía quién era. En el fondo de la sala había un gran escritorio con una computadora y dos grandes pantallas de televisión colgadas de la pared. Mi anfitrión me invitó a sentarme.

- ¿Quién es usted? - insistí
- ¿Todavía no lo has adivinado? – su voz había cambiado por un tono más amigable – Estamos aquí porque se trata de identificar de manera precisa las cosas, por ahora llámame Milton ¿Te sientes bien?
- Un poco mareado aún
- Te haré traer una pastilla de carbón por un amigo – tomo su handy y llamó – Elia, tráenos algo para tomar y carbón para nuestro amigo.

Lo que siguió fue como escapado de un cuento de terror, cuando vi quién atravesó la puerta, salté de mi asiento y trastabillé cayéndome al piso. Empecé a temblar. Cuando me vio en el piso dejó la bandeja en el escritorio y rápidamente intentó ayudarme.

- ¡No me toques! – grité mientras me incorporaba
- ¡Tranquilo! – dijo Milton – no es lo que ves, debes identificar las cosas y la gente
- ¿Tranquilo me dice? Por culpa de este sujeto he fallado en mi misión. ¡Es el Ángel del Viento!
- ¿Cómo podés creer que un ángel que sopla se llame del viento? El viento es algo natural que no depende de ángeles, tiene vida propia. No es una virtud. El miedo, el odio, el rencor... de estos ángeles debes tener cuidado. Elia es un ángel de la transformación y adoptó esta imagen a pedido mío para ser tu obstáculo, pero vos elegiste verlo como “enemigo”. Vos tenías la misión de unir en el amor a Germán y a Poly... Elia tenía la misión de impedir que tu misión llegue a buen término. Pero has demostrado mucha destreza, eres bueno y tienes dotes para ser el mejor, pero no ves más allá de tus narices. Tomaste a Elia como enemigo, necesitabas crearte un enemigo. Muy humano de tu parte... Elia mostrale quien sos en realidad...

No pude dar crédito a lo que veían mis ojos, cuando éste ángel terminó su transformación y mostró quien era en realidad. Sentí realmente que me había excedido con el alcohol. Me desvanecí.

- No le va a venir nada mal dormir – dijo Iael
- Lo mejor va a ser que descanse, en poco tiempo tendrá que volver al mundo de Germán y Poly... Iael, hazme un favor, bajá a la Tierra y vive entre ellos, vamos a necesitar un informe completo...

miércoles, junio 15, 2005

No es fácil ser un Ángel (I)

Mi nombre es Joani, soy un ángel que se acaba de recibir en la U.A.D.A (Universidad Argentina De Ángeles) Cuando me gradué fue un momento muy grato. Me había recibido con orientación en el amor. Mi objetivo máximo era ser como Cupido, tarea nada sencilla por cierto. Me mandaron a la Tierra por primera vez hace aproximadamente ocho años, la misión: unir a dos personas en el amor. Pero claro, era mi primer trabajo y lo completé de la mejor manera posible...
Lo primero que tenía que hacer era identificar a mis “víctimas”, después de mucho vagar los encontré... Él trabajaba en una distribuidora atendiendo el teléfono, ella lo hacía en un local desde el cual llamaba para hacerle los pedidos, ni bien los escuché supe que eran ellos. La primera tarea era que sus voces les llamaran la atención a ellos mismos, tenía que tratar de extender sus breves charlas de 2 ó 3 a una duración mínima de 10 minutos, tan solo lograra aquello ellos solos se iban a encargar de ir traspasando los límites que tenían impuestos por la distancia, después mi trabajo consistiría en monitorearlos periódicamente para que no se descarrilen. Y así fue que lancé mis primeras dos flechas y... di en el blanco.

- ¡Esto es una injusticia! – dijo él – Vos sabés mi nombre y yo no conozco el tuyo.
- Poly – le respondió ella muy dulcemente

Para él fue como un baldazo de agua fría, ese no podía ser su nombre, esa tenía que ser la manera en que la llamaban sus allegados y a él le encantó que lo incluyera en esa lista. Las charlas comenzaron a extenderse (como estaba planeado) y él apostó un poco más...

- ¿Por qué no me llamás a casa? 4542-....

Y ella... lo llamó. El primer límite había sido traspasado, comenzaron a hablar en horarios en los que no eran habituales y las charlas se extendían a más de lo normal, mientras tanto yo debía seguir lanzando flechas para seguir llamando la atención de cada uno en el otro.
Fueron conociendo aspectos de sus vidas que en el trabajo no podían conocerse, a él le había llamado la atención su risa fresca y clara, espontánea y gentil. A ella le encantaba la forma en que él la hacía reír. Él venía, como todos, de un par de decepciones engañosas, le contó de la muerte de su padre cuando era muy joven y de alguna novia perdida. Ella le contó que vivía con la madre y la hermana en la zona de Caballito, le contó también de algún que otro novio. Él sentía que había algo que ella le ocultaba, pero no le importaba. Habían pasado un par de meses y él todavía no tenía su teléfono y nunca le gustó llamar a nadie que no le hubiera dado el número personalmente.

- Cuando me des tu teléfono me voy a dar cuenta que está todo bien – le decía.

Las charlas dependían de ella, de su llamado. A ella siempre le gustó manejar este tipo de situaciones y a él (¿por qué no admitirlo?) Lo seducía y le encantaba la idea de sentirse buscado por ella sin tener que andar persiguiéndola.
Las charlas iban surtiendo efecto a tal punto de que se extrañaban cada vez más. Fue en ese momento que decidí lanzar las flechas del encuentro ¡Ya era hora!

Las flechas en el amor se lanzan de a pares y las dos deben impactar en el corazón de las víctimas de forma simultánea, si una se desvía ¡los resultados pueden ser fatales! Fue en ese preciso momento, al intentar lanzar las flechas del encuentro que lo vi... el Ángel del Viento. Los Ángeles del Viento son seres que son enviados a la Tierra para imposibilitarnos nuestra tarea, son obstáculos que nos pone la “Universidad” para que los eludamos. Me miró y me amenazó: “¡No lo lograrás!” El caso es que tuve que buscar una mejor posición. Mientras tanto mis “víctimas” habían logrado cierta autonomía y, por sí solos, decidieron encontrarse. ¡Tenía que lanzar esas flechas! Y las lancé, pero el Ángel del Viento ganó esta vez, una de las flechas fue a dar contra un cartel de “Aceites Marolio” y el encuentro fue teñido por un malentendido. Él la espero dos horas y ella jamás llegó.
El Ángel del Viento se río de mí y me dijo socarronamente: “¿Te contaron del límite de lanzamientos? Solo te quedan dos... ¡Ja ja ja ja ja!” Eso no podía ser posible, tomé mi celular y llamé a mis superiores y, lamentablemente, confirmaron lo que me decía. Solo me quedaban cuatro flechas, lo que es igual a dos lanzamientos y con mi obstáculo acosándome no iba a ser sencillo.
Sin embargo en ellos el malentendido del encuentro hizo que tuvieran más ganas de verse, él contaba con la ventaja de tener referencias de cómo era ella, la gente que hacía los repartos de la empresa se lo habían comentado muy levemente, ella solo contaba con la imaginación, pero así se hubieran conocido por fotos, dos miradas observándose cuentan con tanto poder que nada lo puede igualar.
Fue así, que una noche ella hizo el llamado que los dos esperaban...

- ¡Esto no va más! ¡Veámonos hoy! – le dijo
- A las 21 en el mismo lugar del otro día, a la vuelta de tu casa – respondió él

La persecución del Ángel del Viento era incesante, yo debía pensar muy bien los momentos para hacer mis dos lanzamientos, el tiempo pasaba demasiado rápido, se acercaba la hora y yo no podía tomar posición... ya eran las 21 hs. Él ya había llegado y ella acababa de salir de la casa, en menos de dos minutos sus ojos se cruzarían, ese sería el momento indicado. Mis flechas deberían ser lanzadas en movimiento y las lancé en el preciso instante en que mi enemigo lanzaba su peligroso soplido que me heló el corazón.
No sé cómo sucedió pero el soplido fue interceptado por una nube de tormenta y no pudo cumplir su objetivo, en cambio sí mis flechas... impactaron en los dos corazones en el momento que sus dos miradas se cruzaban por primera vez.

- ¿Germán? – preguntó ella tímidamente mientras se escondía detrás de su risa. Manojo de nervios que tronó como el mismo amor.
- ¿Poly? – respondió él utilizando la táctica de la repuesta en forma de pregunta que esconde nervios. Mientras se desvanecía ante esa mirada clara y esa risa

Ella se subió al auto y dejó que él la llevara a dónde quisiera, arrancaron y se fueron a un bar a seguir investigándose, a seducirse, a gustarse. A parar el mundo por un rato.
Sus miradas se habían cruzado y las flechas estaban clavadas en el lugar justo. En los corazones de mis víctimas. Me quedaba un tiro y tenía que ser el de gracia. Iban a estar juntos un buen rato así que tuve tiempo para sentarme a descansar, fue cuando se me acerco mi adversario y me dijo: “Esta batalla es tuya, pero la guerra no terminó ¡La guerra será mía!” Levantó vuelo y se fue.
El tiempo fue pasando para ellos entre copas y charlas hasta que decidieron abandonar aquel bar para dar una vuelta por la ciudad en auto. Un rato más tarde decidieron emprender el regreso. Entonces él la llevó hasta la puerta de la casa. Llegaba el momento de despedirse y no sabían cómo. Era el momento de tomar posición, pero los nervios de la situación me traicionaron... era el momento del tiro de gracia... tensé la cuerda de mi arco y preparé las flechas.
No dudaron más, las cartas entre ellos estaban tiradas, se acercaron y en el momento en que lancé mis flechas... se besaron... y como escapado desde el mismo infierno vi al Ángel del Viento que volaba en picada desde la misma nube que le había entorpecido su trabajo un rato antes y que ahora se unía a él como arrepentida.
Las flechas estaban clavadas, se veía claramente la que tenía clavada él... le atravesaba la espalda y se le clavaba en el corazón, la de ella asomaba torcida por sobre el hombro de él.

Mientras ellos se besaban, yo celebraba mi triunfo cuando mi adversario se puso frente a mí:

- ¿Te dije que esta parte de la guerra era mía?
- ¿De qué me hablás? - indagué
- Velo con tus ojos...

En ese preciso instante ella se bajaba del auto... la punta de la flecha que tenía Germán clavada asomaba claramente por su pecho demostrando de manera precisa su corazón atravesado, pero mi adversario, esta vez, había soplado en el momento oportuno, la flecha de ella estaba clavada en su hombro. Mi adversario reía su triunfo